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Chefchaouen – La perla azul

qué ver y qué hacer en dos días

¿Vieron cuando les muestran la foto de un lugar y, aunque no tengan la menor idea ni dónde queda ni qué se puede hacer ahí, se enamoran perdidamente? Bueno, algo así nos pasó con esta ciudad. Hace tiempo que jugábamos con la idea de hacer un viaje por Marruecos, de pisar por primera vez un continente que siempre nos llamó la atención, pero por motivos de itinerarios –generalmente– lo dejábamos afuera de la ruta. Hasta que hace unos meses se presentó la oportunidad de ir, y no miento cuando digo que todo el recorrido lo basamos en incluir este lugar. Es decir, no era negociable: Chefchaouen tenía que aparecer en nuestro viaje sí o sí.

Basta con mirar alguna que otra foto (como nos pasó a nosotros) para entender por qué es necesario incluirla, pero –por si con estas fotos no los llego a convencer del todo–, a continuación les dejo algunos consejos de cómo llegar, qué hacer, dónde comer y dónde dormir. Después de haber leído esta guía, van a querer agarrar la mochila y salir volando, ¡y no los culpo!

 

**ALERTA SPOILER** Chefchaouen es turística, sí. No vamos a mentirles. Pero si se dejan llevar por el encanto de sus calles, los aromas de sus tiendas y el sonido de sus rezos, créannos que no se van a arrepentir.

 

El recuerdo de las puertas de Chefchaouen hecho en imán.

El recuerdo de las puertas de Chefchaouen hecho en imán.

 

Las típicas puertas de la perla azul de Marruecos.

Las típicas puertas de la perla azul de Marruecos.

                            

un poco de historia

Chefchaouen, Chaouen o Xaouen, mejor conocida como “La perla azul de Marruecos”, es de esos lugares surrealistas que parecen sacados de algún cuento de las Mil y Una Noches. Es una ciudad andaluza, teñida de blanco y azul, enclavada en las místicas montañas de Rif occidental, a 100 km de Ceuta, 60 de Tetuán y a unos 115 km de Tánger. Una interesante combinación cultural y arquitectónica de las tradiciones judías, árabes e hispanas conviven en este singular y pintoresco rincón del noroeste de Marruecos.

Distintas versiones intentan descifrar el misterioso color azul tan característico del lugar. Hay quienes dicen que el color fue traído por los refugiados judíos en 1930 en referencia al cielo y como símbolo de libertad; otra versión –la que más me gusta– cuenta que el color es un repelente natural contra los mosquitos e insectos (¡ya me estoy pintando mi casa de azul!).

Adentrarse por esta ciudad significa que las calles, paredes, puertas, ventanas, macetas y hasta los faroles; todo, absolutamente todo, está teñido de un azul penetrante e intenso.

 

Si es verdad que el color espanta mosquitos, yo no lo sé; pero sí sé que no vi ni uno solo.

Si es verdad que el color espanta mosquitos, yo no lo sé; pero sí sé que no vi ni uno solo.

    

Puertas, macetas, paredes... en Chefchaouen todo es azul.

Puertas, macetas, paredes… en Chefchaouen todo es azul.

                      

cómo llegar

Existen varias maneras de llegar a Chefchaouen, a través de distintas rutas y también con diferentes presupuestos. Nosotros llegamos en micro desde Tetuán, otra ciudad imperdible del noreste marroquí, pero hay otras alternativas.

 

AVIÓN: Chefchaouen es una ciudad muy pequeña y no cuenta con aeropuerto propio. Entonces, en general, lo más común es hacer parada en Tánger, que tiene la mejor conexión respecto de Europa. Hoy en día hay varias aerolíneas low cost con precios muy accesibles y rutas directas desde varias ciudades españolas. Nosotros volamos desde Málaga y, en menos de una hora, estábamos pisando suelo africano, ¡increíble!

 

AUTO: Se llega vía Ceuta o Tánger, y el recorrido dura aproximadamente dos horas, dependiendo de la ruta que elijan. Por supuesto, si van en auto, tendrán que buscar un buen lugar para estacionarlo porque Chefchaouen está diseñada para recorrerla a pie. Pueden consultar en los hoteles fuera de la medina si tienen algún espacio de estacionamiento (pregunten siempre primero si les van a cobrar y cuánto).

 

AUTOBÚS: Existen muchas compañías con precios y reputación para todos los gustos, pero nosotros recomendamos usar los buses de la línea CTM, que son un poco más cómodos, directos y seguros. ¡Ojo! Están en Marruecos, África, con lo cual no se decepcionen si el bus no sale a tiempo o si se desvía porque se cruzó algún burro por la ruta o si el conductor tuvo ganas de frenar, porque eso sucede más allá de con qué compañía viajen. Recomiendo esta empresa porque fue la que usamos durante casi todo nuestro viaje por Marruecos (salvo cuando viajamos de Chefchaouen a Fez que, por ahorrarnos un par de monedas y un poco de tiempo, usamos otra línea de bus y fue un gran error).

 

 

qué ver en Chefchaouen

Si bien es una ciudad pequeña, con una medina no tan laberíntica (como la mayoría de las medinas de Marruecos), que se puede recorrer fácilmente en un día, les proponemos que, al menos, le dediquen dos días en su itinerario. ¡Créannos que no se van a arrepentir! A continuación, les dejamos un listado de los 10 lugares imperdibles para repartirlos entre uno, dos (o mejor) tres días; dedicado especialmente a esos viajeros que, como nosotros, les gusta viajar lento y tener tiempo para simplemente sentarse en una plaza a disfrutar del entorno.

 

1. LA MEDINA: Parada obligada de todo visitante. Es la zona tradicional y antigua de la ciudad, muy tranquila y segura, y –en nuestra humilde opinión– es de las más fáciles que presenta este país. La medina todavía conserva la antigua muralla que protegía los siete barrios que originalmente conformaban Chefchaouen y sus alrededores componen el corazón de la ciudad. Acá no hay más consejos que atarse bien lo cordones, perderse por sus laberínticas y estrechas callecitas y dejarle rienda suelta a nuestros sentidos.

         

Saliendo de la zona turística, van a encontrar a los locales colgando sus ropas al sol.

Saliendo de la zona turística, van a encontrar a los locales colgando sus ropas al sol.

 

Las escaleras ocultas de la medina... ¿a dónde nos llevarán?

Las escaleras ocultas de la medina… ¿a dónde nos llevarán?

 

2. LA PLAZA UTA EL HAMMAM: Es la plaza principal y el punto de encuentro tanto para turistas como para locales. Repleta de terrazas, cafés y restaurantes, es el lugar perfecto para descansar los pies un rato, degustar algún plato típico marroquí a precios muy accesibles o simplemente admirar la belleza de las montañas que la rodean. En ella se encuentran dos de los monumentos más importantes de la ciudad: la Gran Mezquita y la Kasbah (Alcazaba).

DATO: Cada vez que nos perdíamos por la medina, siempre de alguna u otra forma, terminábamos en esta plaza; con lo cual, se la van a cruzar sí o sí.

 

Vista panorámica de la plaza Uta el Hamman desde la Alcazaba.

Vista panorámica de la plaza Uta el Hamman desde la Alcazaba.

 

3KASBAH (o Alcazaba): Es una imponente construcción medieval, amurallada por altos y macizos muros rojizos. Se puede acceder pagando una entrada de 10 DH (1 euro) y allí encontrarán, además de un precioso jardín y un museo etnográfico, una torre que les regala vistas maravillosas de la plaza y de los alrededores de la ciudad.

 

Vista de la Alcazaba desde lo alto del mirador de la muralla.

Vista de la Alcazaba desde lo alto del mirador de la muralla.

 

4. LA GRAN MEZQUITA: Situada dentro de la Plaza Uta el Hammam, resalta por su forma octagonal y sus colores cálidos. La construcción data del siglo XV y, si bien la entrada está solo permitida a los musulmanes, bien vale la pena asomarse o contemplarla desde afuera.

 

Hermosa construcción que resalta desde cualquier vista panorámica.

Hermosa construcción que resalta desde cualquier vista panorámica.

 

 5. EL ZOCO: Vénganse preparados para el regateo porque acá no solo es tradición sino que es fundamental. Admito que al principio me daba un poco de vergüenza, pero después de recorrer varios comercios y tiendas –especialmente en esta zona– casi que me volví experta. Al norte de la plaza principal, se encuentra esta zona famosa por sus talleres de artesanías, tiendas de alfombras, zapatos, carteras, vestimenta, vasijas… todo lo que se imaginen y más. Es el típico lugar de compra y venta tanto para locales como para turistas. Pese a que no compramos más que un imán y un par de señaladores, creo que entramos a casi todas las tiendas a chusmear y divertirnos viendo todo lo que NO podíamos comprar. Cuidado, regatear por regatear no está bien visto: si van a estar luchando el precio un buen rato con el vendedor, traten de comprar el producto.

 

Al zoco vengan listos para practicar el arte del regateo.

Al zoco vengan listos para practicar el arte del regateo.

 

Tinte de colores en el zoco de Chefchaouen.

Tinte de colores en el zoco de Chefchaouen.

 

6. LA PLAZA EL HAOUTA: Pequeña plaza con la que, sin dudas, se toparán en su recorrido por la laberíntica medina de Chefchaouen. La van a reconocer por una preciosa fuente ubicada justo en el centro, la tranquilidad de los locales sacando al sol sus productos y, por supuesto, por la inconfundible presencia de otra de las características más importantes de Chefchaouen: los gatos callejeros.

 

La plaza El Haouta y sus casitas a medio pintar.

La plaza El Haouta y sus casitas a medio pintar.

 

La preciosa fuente que destaca en el centro de la plaza.

La preciosa fuente que destaca en el centro de la plaza.

 

7. EL MIRADOR DE LA MURALLA: Sin dudas, otro imperdible de la ciudad. Y si son como nosotros y les gustan las vistas panorámicas, pues tomen nota porque no muchos se animan a subir. La muralla nace en la Alcazaba y, en la actualidad, tiene diez puertas de entrada y salida (aunque solo siete son originales) además de once torres defensivas. Recorrer las subidas y bajadas de la muralla te permite no solo acceder a zonas menos turísticas sino contemplar una vista amplia y panorámica de toda la ciudad.

DATO: Fíjense que muchas de las casitas que desde abajo se ven azules, ahora, en la altura, no son tan azules o, al menos, no están completamente pintadas de azul.

 

Vista de la muralla, la medina y la Kasbah.

Vista de la muralla, la medina y la Kasbah.

 

Algunos animales que se nos cruzaron en la foto.

Algunos animales que se nos cruzaron en la foto.

 

8. EL MIRADOR DE LA MEZQUITA JEMAA BOUZAFAR (o Mezquita Española): Si siguen el sendero que rodea los lavaderos y empiezan a subir lento y con calma, van a conocer otro ángulo de esta joya marroquí. El recorrido, un poco empinado pero para nada difícil, supone unos dos kilómetros que se pueden caminar perfectamente en menos de una hora. La subida no es complicada y les aconsejamos hacerla antes del atardecer, así pueden esperar la caída del sol a los pies de la Mezquita. Desde esta perspectiva, van a poder observar cada detalle de la medina, cada recorrido de la muralla y, por supuesto, la cadena de Rif que abraza toda la ciudad.

DATO: Llevar abrigo, incluso en épocas cálidas, porque suele ser ventoso y no hay mucho reparo en la cima.

 

Espectacular mirador para sentarse a contemplar la caída del sol.

Espectacular mirador para sentarse a contemplar la caída del sol.

 

Detalle de la medina de Chefchaouen desde las alturas.

Detalle de la medina de Chefchaouen desde las alturas.

 

9. LAVADEROS: Saliendo de la medina por la puerta Bab el Onsar y dejándose llevar por el sonido del agua, encontraran el manantial Ras el Maa, que baja de la cordillera en forma de cascada para no solo abastecer a la ciudad de agua potable sino que sirve de lavadero público para las mujeres lugareñas que allí se reúnen a lavar sus ropas. Es muy común encontrarse cada mañana con las locales lavando sus prendas y colgándolas en algún lugar donde les de el sol. ¡Sin dudas, esta ciudad nos transporta en el tiempo!

 

Manantial Ras el Maa y los lavaderos públicos.

Manantial Ras el Maa y los lavaderos públicos.

 

10. TREKKING EN CHEFCHAOUEN: Si disponen de un día más y les gusta hacer trekking, no subestimen la belleza de las montanas del Rif. A los pies del manantial Ras el Maa, junto a los lavaderos públicos, pueden elegir el camino que se abre a la derecha y subir tranquilamente hasta la mezquita Española para deleitarse con una vista increíble o también pueden seguir de frente hasta toparse con un sendero más largo que promete llevarlos por entre las montañas. Nosotros no lo hicimos por falta de tiempo, pero si volvemos (que espero que sea pronto), nos aventuraremos por esa zona sin dudarlo.

 

 

dónde comer

La plaza principal es un buen punto para empezar a buscar comida. Si bien es bastante turística y los precios muchas veces son un poco elevados, se come muy bien, no es excesivamente caro y se pueden probar los platos típicos marroquíes, como el tajín o el cuscus. Además, muchos de los restaurantes alrededor de esta plaza tienen decoraciones coloridas y tradicionales, y varios tienen también terrazas muy bonitas, ideales para sentarse afuera y comer contemplando la vista. Sé que no a muchos les gusta probar la comida callejera, pero, a mi parecer, una de las mejores formas de conocer la cultura de un lugar es a través de su gastronomía, y ¿qué mejor que ir a los lugares donde comen los locales? Con ciertas precauciones, anímense a probar la comida que ofrecen en los puestitos callejeos, especialmente lo dulce, porque son deliciosos.

DATO: Si se sientan en algún restaurante a almorzar o cenar –incluso a veces a merendar– los van a llenar de aceitunas de diferentes variedades. Si son como yo, que soy fanática de las aceitunas, van a estar más que felices.

 

Algunos precios al cambio oficial ABRIL 2018  (1 euro = 10,81 dirham)

 

Comida en restaurante (entrada, plato principal y postre): 50/40 dh

Desayuno: 20/25 dh

Té de menta o café (en cualquier restaurante o puestito): 5 dh

Tajín/tajine (de pollo, vegetales, carne): 30/35 dh

 

Azul profundo por donde miren en la medina de Chefchaouen.

Azul profundo por donde miren en la medina de Chefchaouen.

 

Los personajes que no podían faltar: los gatos callejeros.

Los personajes que no podían faltar: los gatos callejeros.

 

dónde dormir

Aunque puede ser un poco abrumador al principio, especialmente si llegan tarde y con mucho cansancio, les recomendamos hospedarse dentro de la medina. Sé que, tal vez, costará un poco encontrar el lugar y que seguramente necesiten de la ayuda de algún local, pero (siempre basándonos en nuestra experiencia) nos parece que es la mejor manera para conocer bien la ciudad y tener lo más esencial al alcance, especialmente si la visita es corta. Nosotros nos hospedamos en un bonito lugar llamado Pension Souika, con un precio muy acorde a nuestro presupuesto mochilero, pero, por supuesto, hay para todos los gustos y bolsillos.

 

 

Un par de consejos finales…

Incluirla en el recorrido de Marruecos

No tener miedo a perderse en la medina

Confiar en la hospitalidad marroquí

Probar comidas locales y tomar mucho té de menta

Gastar la batería de la cámara

Subir a, al menos, un mirador

Jugar a contar cuántas puertas hay

Jugar a contar cuántos gatos nos cruzamos

Ser respetuoso y consultar antes de sacarle fotos a los locales

 

Los detalles de las casitas de la medina de la ciudad azul.

Los detalles de las casitas de la medina de la ciudad azul.

 

 

 

 

 

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